Logo Twitter Logo Facebook Logo Instagram Logo YouTube Logo Whatsapp Logo Telegram

El tiempo en Boca del Río, Veracruz:
Feb 26, 2020 / 08:00
Evangelio del día
Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68


Miércoles, 26 De Febrero
Miércoles de Ceniza
Calendario ordinarioVer el comentario abajo
Beata Piedad de la Cruz , San Alejandro de Alejandría Más...

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre los evangelios, n° 16, 5

Cuarenta días para crecer en el amor de Dios y del prójimo
Empezamos hoy los santos cuarenta días de la cuaresma, y debemos examinar atentamente por qué esta abstinencia es observada durante cuarenta días. Moisés, para recibir la Ley una segunda vez, ayunó cuarenta días (Ex 34,28). Elías, en el desierto, se abstuvo de comer cuarenta días (1R 19,8). El Creador mismo de los hombres, viniendo entre los hombres, no tomó el menor alimento durante cuarenta días (Mt 4,2). Esforcémonos, nosotros también, en cuanto nos sea posible, de frenar nuestro cuerpo por la abstinencia en este tiempo de la cuaresma, a fin de llegar a ser, según las palabras de Pablo, "una hostia viva" (Rm 12,1). El hombre es una ofrenda a la vez viva e inmolada (cf Ap 5,6) cuando, sin dejar esta vida, hace morir en él los deseos de este mundo.
Es la satisfacción de la carne la que nos provocó al pecado (Gn 3,6); que la carne mortificada nos devuelva el perdón. El autor de nuestra muerte, Adán, transgredió los preceptos de vida, comiendo la fruta prohibida del árbol. Hace falta pues, que nosotros, que perdimos las alegrías del Paraíso por causa de un alimento, nos esforcemos en reconquistarlas por la abstinencia.
Pero quién se imagina que sólo la abstinencia nos baste. El Señor dice por la boca del profeta: "¿El ayuno que prefiero no consiste más bien en esto? Compartir tu pan con hambriento, recibir en tu casa a los pobres y los vagabundos, vestir al que ves sin ropa, y no despreciar a tu semejante" (Is 58,6-7). Este es el ayuno que Dios quiere: un ayuno realizado en el amor al prójimo e impregnado de bondad. Da pues a los otros, aquello de lo que tú te abstienes; así, tu penitencia corporal aliviará el bienestar corporal de tu prójimo, que está necesitado.



Mt 6, 1-6.16-18
Oración, ayuno y limosna.


La cuaresma es un tiempo de gracia que se nos concede para volver nuestro corazón a Dios. Él desea de nosotros un corazón arrepentido y dispuesto a caminar tomado de su mano hacia su casa.

Como pueblo peregrino estamos llamados a fortalecer nuestro caminar con el Ayuno, la oración y la limosna. Estas acciones deben realizarse desde el corazón, un corazón abierto a la gracia de Dios. La práctica de estas acciones debemos realizarlas en intimidad con Dios, llenos de alegría y buscando fortalecer la comunión con nuestros hermanos.

Con una actitud silenciosa y alegre debemos vivir esta cuaresma. Tomar ceniza en este día es solo un signo externo que si no acompaña el arrepentimiento de nuestro corazón será un signo vacío y sin sentido. Hoy digámosle al Señor “lávame y hazme blanco como la nieve”, humillémonos delante de él porque un corazón arrepentido y humillado no es despreciado por su amor.

Vayamos con alegría al encuentro del Señor sin olvidarnos que debemos hacerlo practicando la caridad con el hermano. Aún es tiempo, de volverse al Dios, no lo olvidemos.

Feliz Miércoles.

CD/GL/YC

Notas Relacionadas:

El Evangelio, hoy lunes 03 de junio

EN TIEMPO REAL
Logo Inferior

Teléfono: (229) 922-97-15 / redaccion@cambiodigital.com.mx

/
/
/
/
/
Consejo Editorial

Derechos Reservados® Cambio Digital 2015
Logo Radio