Logo Twitter Logo Facebook Logo Instagram Logo YouTube Logo Whatsapp Logo Telegram

El tiempo en Boca del R�o, Veracruz:
Crónicas Ausentes
Henrique Capriles (Venezuela), coherencia democrática y re-significación de la política
Lenin Torres Antonio
Sep 13, 2020 / 12:42
Los buenos contrastes en la vida tienen que ver con la inteligencia de las personas que marcan la diferencia entre el lugar común y lo extraordinario y la originalidad, más cuando nos referimos a la política y al político, y lo digo porque en los tiempos actuales la política y el político pasan por una profunda crisis de credibilidad, la política como el supuesto instrumento para organizar la vida en sociedad, y el político, como la persona que asume la voluntad de los demás para hacer que esa vida en sociedad sea en paz, con justicia y bienestar.

Algo pasa, y nadie puede decir que estos tiempos son tiempos en que nos sentimos orgullosos de nuestra condición racional y humana, la crisis sanitaria del coronavirus vulgariza y evidencia nuestra capacidad racional de prevención y nuestra vulnerabilidad y fragilidad biológica, los constantes conflictos armando nuestra civilidad, y los exabruptos permanentes de violencia organizada o individual nuestra condición de comunidad y racionalidad; es decir, toda la vanagloria de animales racionales y comunitarios demandan una profunda reflexión y una nueva narrativa que haga más creíble nuestros fundamentos estructurales, y nuestra viabilidad como especie viviente.

No obstante, a todas esas evidencias que cuestionan nuestra exclusividad en la cúspide de la pirámide evolutiva de los seres vivientes en éste mundo, parece que seguimos portándonos como si nada hubiera pasado, y que sólo es cuestión de tiempo para despertar de esa clase de pesadilla que no nos permite ni siquiera distinguir entre la apariencia de la realidad, pese a nuestros muertos por la pandemia del coronavirus, y los millones de infectados que sufren los estragos de ese diminuto virus que aún se sienta a sus anchas en una casa que pensamos que era exclusivamente nuestra, pensamos que podemos seguir con las mismas coordenadas conceptuales y epistémica, con nuestros mismos mitos constitutivos, con nuestra relación promiscua con la naturaleza y los otros, en una lucha por el poder por el poder mismo para alimentar nuestro ego y nuestra naturaleza indómita e inconsciente.

Cómo justificar que, en medio de un cementerio de muertos por el covid19, por el hambre, la pobreza y la marginación, podamos continuar con nuestra lucha fratricida por el poder público, por el mayor número de like a nuestras cuentas en las redes sociales, cómo no voltear a ver nuestra historia humana y darnos cuenta que es una historia de guerras y terror, de retóricas y engaños, de abusos e injusticias, cómo no darnos cuenta que hace más de 2000 años no hemos sometido a revisión nuestros marcos epistémicos, cómo no darnos cuenta que una revolución social siempre ha fracasado por los apetitos egoístas y narcisistas del hombre mismo.

A veces quedan pocos lugares y personas de quién poder hablar positivamente y sentir que, si somos diferentes a los demás seres vivos que habitan este mundo, que hay hombres y mujeres sinceros y sinceras y coherentes, y más en el terreno de la política.

El caso de nuestra hermana Venezuela, es un tema traído como un botín de guerra y juzgado por los intereses geopolíticos, que no les ha importado llevar al extremo la supervivencia de toda una nación que debería ser respetada, no importando la clase de sistema que hayan elegido eso sí, democráticamente los venezolanos y las venezolanas. No es gratuito ni la intervención ruso-china-iraní ni la estadounidense, pues ven a Venezuela como un tablero de ajedrez donde las piezas que hay que sacrificar no importan si se gana la partida, pero como la vida humana y todos los países no debe verse como un juego de ajedrez, es así que cada ciudadano que muere debe ser una parte que muere de nosotros y si debe importarnos.

Y traigo a colación el caso Venezuela por esas personas y cosas que nos dan la esperanza que este mundo humano puede ser vivido con y desde esos marcos conceptuales que se han convertido en ficciones, y hablo de la democracia, la justicia, la verdad y la ética.

Sé que toda clase de extremos y mayorías son contra natura a las exigencias de una efectiva democracia de pluralidad y división de poderes, que necesitamos escuchar al otro que siempre puede aportar aquello que es muy seguro que no veamos con tanta claridad, y que esto es más exigente cuando queremos pasar de un estado de crisis pública a otro sano y efectivo para responder a los retos de vivir en sociedad.

La narrativa política democrática ad hoc a los intereses económicos no se sincronizan porque son naturalezas diferentes, o cuando menos hemos creído que así es, por eso la economía ni es democrática ni social, y la política tiene un carácter estrictamente social, del bien común, digo que nos han hecho creer que es así, los grupos del poder real para mantener el statu quo, poder que permite que la economía haga maridaje con la política, pero no la política con la economía.

Cuando en estos tiempos alguien habla de socialismos o comunismo inmediatamente es tachado de retro, subversivo y violento, como que no es posible concebir la vida social desde otra visión pública, más que con la visión neoliberal, aunque sea salvaje, en el sentido de depositar las riquezas en las manos de unos cuantos países en el mundo y personas en cada país.

Siempre he pensado que también hay otro divorcio perverso entre la legalidad y legitimidad, en ese sentido, no todo lo democrático es bueno ni todo lo bueno es democrático.

Pero no obstante a todas esas contradicciones sobre lo público y lo privado, no deja de ser bueno ver conductas que hagan recobrar el ánimo de nuestros mitos constitutivos, uno de ellos, la democracia y el estado de derecho y que además que esos son posibles y fundamentales para nuestra viabilidad de nuestra vida en sociedad y humana.
Les decía que tenía tiempo que alguien me dejara contento y me hiciera recobrar el optimismo en contra de mi nihilismo empedernido y pesimista en los asuntos humanos, y aun no creyendo en las ideologías.

El caso Venezuela lo hemos vivido como un caso de extremos, un gobierno que se llama socialista sostenido por la bota militar y una oposición que gobierno desde internet como bien lo dice Henrique Capriles, a quien me voy a referir, agregaría y siendo marioneta de los intereses externos a los propios nacionales de Venezuela.

Escuché con atención la declaración de Henrique Capriles, hago la salvedad que lo que voy a destacar no tiene nada que ver con el pensamiento trasnochado que México es otra Venezuela, sino de la oposición inteligente y moral de Capriles, que sin empacho y a expensa, como está ocurriendo, que los portavoces del “imperio” norteamericano en los medios de comunicación latinoamericanos y los políticos locales de la oposición, ya están haciendo bulling y tergiversando la valiente y coherente posición de Capriles, y confundiéndola intencionalmente con una legitimación al gobierno de facto de Maduro, siendo está postura realmente un llamado a que la política sirva a la gente, para volver a retomar el cauce democrático, para que se rectifique que el nefasto bloqueo económico no está afectado al gobierno de Maduro sino a la gente, y la esperanza de la gente en la política, a aprovechar la rendija de las próximas elecciones legislativas en Venezuela para hacer oposición real, no a costa del sufrimiento de la gente, hacer política no con la muerte o el hambre de los pueblos; a reconocer que la invitación del gobierno de Maduro a los organismos internacionales ONU, Unión Europea, que no se había dado hace mucho tiempo, es una buena señal para garantizar transparencia en las elecciones legsilativas, a ser observadores del próximo proceso electoral de la elección legislativa, a reconocer que la estrategia de Guaidó se agotó y no ha servido más que para hacer sufrir más al pueblo Venezolano, y que la política es un punto de inflexión de lucha y convicciones.

No voy a transcribir la declaración, pero sí les recomiendo ver la declaración de Henrique Capriles, es el ejemplo que hay políticos latinoamericanos de derecha decente y éticos, ojalá tuviéramos una oposición que hiciera política y hubiese presentado un proyecto de país que fortaleciera la democracia y la pluralidad, y no la vacía y ansiosa de poder por el poder mismos que tenemos.

Sé que tenemos mucho por delante para construir un país justo, progresista, en paz y feliz, pero el cambio de régimen que vivimos es un buen comienzo, se pueden sentar las bases estructurales democráticas y económicas para salir de la terrible crisis pública que nos dejó ese aciago período del sexenio de los sexenios.

El instrumento de la política es la palabra y quién debe hacer política debe honrar con la palabra, y hacer de la palabra un instrumento de la verdad y la inteligencia, por eso quién haga política debe ser coherente democráticamente, y ético políticamente.

Nota: https://www.youtube.com/watch?v=yhrlxO_NPbs&feature=share&fbclid=IwAR2nLBzzvrPDqUVKWJf6mCpZMDAMar6o2iGjYPrplv50INYQO4iTGzD1k-A

Vean el vídeo, si ven que no se escucha por momento dejen que continúe o adelante el vídeo, no hay desperdicio en la declaración del político venezolano no madurista.

Septiembre del 2020


CD/GL

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.
COLUMNAS
Logo Inferior

Teléfono: (229) 922-97-15 / redaccion@cambiodigital.com.mx

/
/
/
/
/
Consejo Editorial

Derechos Reservados® Cambio Digital 2015
Logo Radio





Warning: mysql_close() expects parameter 1 to be resource, object given in /nfs/c07/h03/mnt/110982/domains/cambiodigital.com.mx/html/mosco.php on line 508