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Toda la cobija presupuestal para los mexicanos pobres y los ricos empresarios
Claudia Rodríguez
Sep 9, 2019 / 08:28
“Por el bien de todos, primero los pobres”;

El presidente Andrés Manuel López Obrador a lo largo de su campaña presidencial forjó sus promesas electorales bajo la frase de “primero los pobres”, sugiriendo o explicando cualquier acción que se pudiera imaginar en beneficio de la gran cantidad de mexicanos que la máquina del Partido Revolucionario Institucional (PRI) programó para arrasar y arruinar a cada vez más mexicanos que hoy suman millones en condiciones precarias y con oportunidades nulas, constituyendo la mitad de la totalidad de la población en todo el país.

Pocos imaginarían que el “primero los pobres” implicaría arrebatar a muchos gobernados –y hasta ciudadanos pro AMLO–, su propia estabilidad e incluso amenazarlos con perseguirlos con más voracidad con el garrote de la casa institucional cuyo cometido único, es cobrar impuestos a como dé lugar, no obstante el valor de lo que se tributa no se compensa en beneficios a la sociedad en su conjunto.

Puntalmente se señaló en la campaña electoral por el candidato del aun Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que, “por el bien de todos, primero los pobres”; lo que llevó a aplaudir la iniciativa que proyectaba el beneficiar con oportunidades, no con dinero líquido al puro estilo neoliberal, al aparato de votantes construido y aceitado por largos sexenios, en principio por los gobiernos priistas y panistas.

Primero los pobres… los empresarios, los delincuentes

No obstante, se repruebe que el Gobierno federal siga las mismas directrices de sus antecesores para atender la pobreza y la pobreza extrema, es aún más reprochable que se de trato benefactor a quienes “arriba y abajo” se benefician y dañan a la sociedad. Ahora resulta que hasta los delincuentes de cuello blanco y narcotraficantes –que en algunos casos trabajan juntos o son lo mismo–, tienen más proyección en este sexenio, que todos aquellos que han ido forjando su patrimonio a base de años de preparación académica y trabajo honesto hasta mal pagado. Aquello de que se ha separado el poder político del poder económico, es una gran mentira disfrazada con el discurso de que la clase empresarial se ha comprometido con invertir en México y hasta con apoyar las obras insignia del actual presidente, léase, sobre todo: el Tren Maya en el sureste del país.

Ojalá y esa obra ferroviaria de entrada beneficiara a los más desposeídos; pero ya se atina si se afirma que quienes llenarán sus bolsillos con más y más millones de dólares, derivados de la recaudación fiscal que ahora se anuncia “innovadora” como nunca en todo el mundo.

Y mientras los empresarios ven hacia el sur por interés propio, sólo hay que voltear al norte y al centro del país, en donde la economía va en picada y no sólo los sueldos se reducen, sino aún más grave, los empleos que requieren el quehacer profesional desaparecen cual acto de prestidigitación.

Ya estuvo. La cobija sigue siendo del mismo tamaño y esta vez tapará al sureste; en donde también ya se enjuagan las manos los emporios internacionales turísticos y de servicios, que seguirán con su estrategia más que conocida, de nulificar a los pequeños o medianos empresarios, todos ellos, claro, mexicanos.

El mismo ruido y pocas nueces

Si hace unos años llegó Acción Nacional a arrebatar el poder político y económico de la nación al PRI, y se gobernó sin estrategia; hoy parece que la llamada 4T sigue el mismo curso de los panistas. Apenas algunas acciones que dan espectacularidad cuando mediáticamente se reproducen una y otra vez, y mucho ruido para pocas nueces.

Seguir haciendo lo mismo y de forma más profusa regalando dinero a los pobres bimestre a bimestre, lo único que se logrará será empobrecer a otra gran cantidad de millones de mexicanos en un muy corto tiempo y aumentar los niveles de inseguridad y de violencia.

No apoyar a los pobres sería un desatino, pero hacerlo al puro estilo de los antecesores llamados “conservadores”, es un pecado mayúsculo.

Acta Divina… “No crean que tiene mucha ciencia el gobernar”: Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.

Para advertir… ¿Será que hoy el brazo recaudador de Hacienda, amenace a la ya casi invisible clase media en quitarle incluso lo que ya no tiene? Porque queda claro que, a muchos poderosos de uña larga, hasta la exoneración presidencial consiguieron.

actapublica@gmail.com
www.indicepolitico.com


CD/yc

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