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El tiempo en Boca del R�o, Veracruz:
Tiempos de refrigerio
Roberto López Barradas
Mar 22, 2019 / 14:21
El tiempo es un concepto tan complejo, que tiene tantas acepciones, significados, pero sobretodo tan valioso y determinante en nuestra vida, considerando que nuestro paso por este mundo tiene un tiempo. Definitivamente no me alcanzarían estas líneas para poder hablar de todos los sentidos y alcances que tiene el tiempo como lo trata de plasmar el poema hecho canción del poeta y escritor mexicano Renato Leduc “Sabia virtud de conocer el tiempo…”
Para las personas es común decir o pensar que tenemos tiempos buenos, tiempos malos, los cuales suelen redefinir nuestros planes constantemente. Muchas veces se vuelve la mirada hacia atrás, para recordar circunstancias vividas en otro tiempo, llegando a la conclusión de que las cosas tenían que pasar en ese tiempo.

Pero no hay nada más extraño, confuso y agobiante que sentir que el tiempo se ha detenido en nuestra vida, ante los acontecimientos que permean en todos los sentidos, es decir, cuando las cosas parecen no cambiar casi nada de una semana a otra, en todos los ámbitos, emocional, económico, laboral, físico. Momentos en los que cuesta trabajo poner en orden las ideas, recomponer los planes, reestructurar los proyectos, incluso retomar el rumbo.

Hace días escuchaba una conferencia, en la que comentaban precisamente este contexto, citando los pasajes de la biblia que hablan del tiempo que se encuentran en el libro de Eclesiastés capítulo 3 versículos del 1 al 8 que dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar y, tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz”

Decía entonces el conferencista, que estos tiempos en los que parece que nada extraordinario sucede, que todo sigue en un mismo curso sin variación alguna, tiempos en los que hasta parece que Dios habría guardado silencio para nosotros, porque no entendemos con exactitud lo que Él quiere de nosotros o para nosotros, debemos considerarlos como tiempos de refrigerio para nuestra alma, para reflexionar sobre nuestra vida, para hacer una recapitulación, meditar, estar a solas, escucharnos respirar y esperar a que Dios hable a nuestro corazón, nos muestre el camino y se cumplan sus propósitos, sus planes para nuestra vida; dicho en otras palabras, esperar a que las cosas sucedan, como alguien me dijo, las cosas buenas llegan solas, yo agregaría que las cosas buenas viene de la voluntad, la misericordia y la gracia de Dios. El capítulo de Eclesiastés 3:22 concluye diciendo: “Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.
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